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Colonias de vacaciones... mucho más que juego y cuidado


Actualmente son muchas las familias que recurren a las colonias de verano en épocas de receso escolar, buscando un lugar que contenga a los niños mientras los padres trabajan. Sin embargo, el cuidado y el entretenimiento no fueron los objetivos iniciales de este tipo de experiencias.


El origen de las colonias de vacaciones se remonta a 1876, cuando un pastor evangelista suizo llamado Walter Bion llevó a 68 niños de bajos recursos del cantón de Appenzell al campo para pasar dos semanas respirando aire puro y recibiendo una alimentación saludable. Pero, aunque hoy se lo considera a Bion como su fundador oficial, estos eventos ya se venían llevando a cabo con anterioridad a fin de mejorar la situación de una infancia urbana desfavorecida debido al desarrollo industrial.


Cuando el hombre occidental cambió su vida agrícola por la industrial, abandonó el campo para concentrarse en las grandes ciudades. Las deshumanizadas rutinas fabriles, lo despojaron de sus costumbres y tradiciones, separándolo de su ambiente natural para limitarlo a los suburbios.

Para poder adaptarse a estos nuevos patrones urbanos se comenzaron a buscar nuevas estrategias, especialmente dirigidas a los niños, que eran quienes más padecían este modo de vida precario alejado de sus tierras, bosques y ríos.


Así surgieron las excursiones escolares, que se pusieron muy de moda entre los pedagogos de la época que se separaron de la rigurosa disciplina escolar prusiana dando lugar incluso a una corriente “naturalista” que se oponía al excesivo “intelectualismo”. Los educadores se dieron cuenta que podían hacer de estos viajes todo un sistema de enseñanza, que combinaba tanto el desarrollo físico como también el intelectual mediante las experiencias concretas.


Así fue que Walter Bion sintetizó esta tradición educativa con el objetivo de volver a la naturaleza y mejorar las condiciones de los niños de las ciudades.


Después de expandirse con gran rapidez por toda Europa y América, las colonias y campamentos de verano hoy siguen desarrollándose a través de una gran variedad de formatos. No obstante, aunque muchas de estas propuestas siguen fomentando la re-conexión de los niños con el mundo natural (cada vez más necesario en nuestra época), la mayor parte de ellas se llevan a cabo en espacios urbanos reducidos, persiguiendo más el entretenimiento que la educación, y posicionándose como un lugar de cuidado y contención de la infancia mientras los adultos continúan cumpliendo sus horarios laborales dentro de ese mismo sistema de organización social.


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